La mujer y los negocios: la cura es perder el miedo

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Columna de Opinión | Jamie Stewart

Nuevamente por estas fechas muchas de nosotras y ellos sacamos nuestra pluma o nuestra voz y comunicamos nuestros pensamientos sobre la realidad de las mujeres en el trabajo, en la salud, en la academia, en el hogar y, obvio, los negocios.

Por causalidades (o no) de la vida, mi experiencia laboral total se ha basado en el apoyo al emprendimiento. He visto pasar a grupos de emprendedores en presentaciones ante inversionistas, en reuniones de planificación de sus modelos de negocios, actividades de conexión con otros emprendedores, seminarios, workshops y podría seguir porque la lista es bien grande en 4 años de compartir en un potente ecosistema, como lo es el de Valparaíso.

Lo que me alegra mucho este trabajo, es ver a grupos de personas que confían en sus talentos, sus ideas y se atreven a dar el salto (ese paso al vacío que a otros nos aterra). Lo que me entristece es que probablemente, y en un análisis muy artesanal, por cada 10 hombres que veo en un evento, hay 3 mujeres. Muchas veces me ha pasado que en una charla sobre convocatorias y fondos de financiamiento veo a una de ellas entre decenas de ellos.

¿Dónde estamos nosotras? Muchas estamos en la organización del evento. Las mujeres somos las mejores en esos menesteres, dicen. Otras haciendo que la gente se sienta cómoda y atendiéndolos, otras entrevistando y registrando las actividades. El resto de las que hay, son emprendedoras, alguna representante de las organizaciones del emprendimiento a nivel nacional. Somos pocas.

Ya lo sabíamos ¿Entonces?

No me gusta pensar en la depresión en la que podríamos quedar después de pensar que aun somos pocas en el mundo del emprendimiento. Por eso vale la pena pensar en todos los programas y posibilidades que se han generado para incentivar la participación de las mujeres en la tecnología y los negocios de alto potencial.

Existen convocatorias de género, que apoyan específicamente a ellas como lo que hizo Wilca Tech de Chrysalis en Copiapó, The S Factory de Startup Chile, el trabajo de We Angels Network, BeST Innovation con Her Global Impact, entre otros programas.  A eso se suma que espacios de trabajo colaborativo como el Cowork Atacama poseen guarderías para que las mujeres puedan estar tranquilas llevando a cabo las exigencias de sus negocios. A nivel mundial hay redes de mujeres unidas para crear iniciativas que entusiasmen a otras a ingresar al mundo de la tecnología como Girls In Tech.

¿Entonces? ¿Por qué siguen existiendo 3, 4 o 5 (con mucha suerte) mujeres por cada 10 hombres en un evento de networking? ¿Por qué en las fotos de eventos de emprendimiento es difícil distinguirlas?

Una de las primeras entrevistas que realicé como periodista “del emprendimiento” fue sobre este tema y dentro de la conversación llegamos a dos conclusiones fundamentales: a las mujeres nos enseñaron a tener cuidado con el vértigo y no a disfrutarlo.

¿Qué quiero decir? La movilización de atrevimiento de las mujeres es menor. La toma de riesgos también es menor. Pero esto no tiene que ver con el “ser mujer” o nuestra genética. Definitivamente no somos seres inferiores (ya lo sabíamos). Esto tiene que ver con una herencia histórica que las mujeres llevamos, sobre la seguridad, sobre el evitar, sobre el mantener cierto orden y cuidado extremo, porque la estabilidad es la bandera por la que debemos luchar y podemos ser tan frágiles en este mundo “virilizado” que tenemos que estar atentas de otras cosas y sobre todo en precaución.

La cura, es perder el miedo, el tratamiento es animarnos y animarlos a ellos a integrarlas a sus equipos y roles de decisión. Ellos también arriesgan finanzas, trabajos estables, tiempo, entre otras cosas para poder iniciar sus negocios ¿Por qué nosotras no? Y si hay hijos ¿Por qué no iniciar esa carrera de manera compartida con los hombres?

El punto es que la cura y el tratamiento está en nosotras (y en que ellos se convenzan y lo promuevan). En participar en redes que nos permitan conocer historias que nos inspiren, en las ganas de salir, en fuentes de sororidad para emprender. En ir a aquellos eventos de empresas, tomarnos el pisco sour y conversar de tú a tú.

Existen muchas mujeres que son líderes, emprendedoras, gerentes y más. Podemos ser muchas más. Cambiando de pensamiento, podemos cambiar la realidad. Que no nos detenga el riesgo, que ese vértigo solo que nos haga subir la adrenalina.

 

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